LA MONEDA AL AIRE

   Ahora que llega junio con sus calores, me siento en la terraza de mi cuarto con un “ice tea” bien frío y jugueteo con una vieja moneda de un peso que tiene dos águilas, una por cada lado. Pronto mi hijo llegará de Berna donde recientemente se doctoró. Apuraré de un trago el refresco y pediré que me traigan el coche para ir al aeropuerto, casi siempre iba su mamá, pero ahora que dispongo de más tiempo me gusta ir por él. He de reconocer que tengo muchísimas ganas de verle…Continue reading